03/11/2009

¿De quien es tu sexo? TU SEXO ES TUYO


Cuando me recomendaron el libro de Sylvia de Béjar ”TU sexo es tuyo”, no dudé en comprarme un ejemplar, ya que el título ya es muy sugerente: tu sexualidad es cosa tuya, y además eres la persona responsable de que vaya bien. Es decir tú eres el máximo responsable de tu placer (y haciendo una extensión de esta frase, también eres responsable de tu vida).

Es un libro que trata sobre muchos aspectos interesantes sobre la sexualidad de las féminas, explicado de una forma muy fácil, útil y con un toque de humor y con algunos dibujos que aclaran algunos aspectos... Es un libro de educación sexual, donde explica aspectos de fisionomía femenina, creencias, estereotipos (del género femenino, pero también del masculino), incluso propone algunas tareas o actividades que podrían ser útiles .

Comenta cómo ser activas en conocernos, en investigar para saber lo qué nos gusta (y para eso es necesario primero experimentar una misma), aspecto importante para poder luego pedir lo que queremos a la otra persona con la que compartamos un momento de sexualidad (y no esperar a que lo adivine).También le da importancia en intentar conectar con la feminidad, con nuestra sexualidad femenina y rompe con diferentes tabús que hay detrás de la sexualidad.

Hay un aspecto que quiero resaltar del libro y es la importancia que le da a los pensamientos que puedes tener antes, durante y después de las relaciones sexuales, ya que no son muy amigos del descontrol, de dejarse llevar por los sentidos. La aparición de estos pueden hacer que no se pueda disfrutar de la sexualidad. Hay una frase que dice ”tienes que elegir; si piensas no puedes sentir y si sientes no puedes pensar”

Cuando me lo leí, se lo recomendé a gente tanto en mi vida personal como en psicoterapia. E incluso es un libro que creo que es muy útil para que se lo lean hombres para mejorar sus conocimientos sobre las mujeres y mejorar así las relaciones sexuales que puedan tener con ellas.


28/09/2009

Adriana Macias - La aventura de VIVIR sin brazos-.

Hay personas que por su forma de vivir la vida, nos dan la oportunidad de aprender una gran lección: Cada uno decide cómo vivir su vida, todo depende del significado que le des a lo que te pasa.

Está claro que no es fácil llegar al nivel y filosofía al que ha llegado esta persona, pero difícil no significa imposible.

He tenido la suerte y el privilegio de encontrarme en terapia a personas que han vivido experiencias muy traumáticas, o enfermedades muy duras, que después de su proceso personal han llegado a decir frases como “gracias, bueno , no gracias pero sí en consecuencia de lo que me ha pasado puedo decir que soy mejor persona, y valoro mucho más las cosas y la vida . Ha sido una experiencia muy dura, pero si no la hubiera pasado no sería cómo soy. Y ahora me gusta cómo soy.

Es una lástima que tengamos que vivir experiencias difíciles para aprender y enriquecernos. Pero en psicológica se dice con frecuencia que sólo con las crisis nos movemos. Es un motor de acción para el cambio. Aunque también existe la esperanza que se puede aprender con observar la vivencia de otra persona.
Pongo un video de una mujer que se merece mi respecto al convertir un “peligro” en una “oportunidad”.



La cuestión que me surge es ¿qué hubieras hecho tú en esta situación?

10/09/2009

cuentos en terapia

Hace unos años, cuando realizaba supervisión de los casos que estaba visitando, expuse el de una mujer que yo la percibía con muchos recursos, pero ella no lo veía así. Se negaba a sí misma a iniciar cosas porque antes de empezar decía “se que no voy a poder. Y yo le preguntaba --¿Lo has probado?-, contestando ella que en un pasado lo hizo pero no lo consiguió.” Mi supervisora me comentó que este caso le recordaba un cuento de Jorge Bucay del libro “Déjame que te cuente”.

Yo no había escuchado antes a este contador de cuentos. Me encantó
esta narración y me inicié en la lectura de este autor que resultó ser un psicoterapeuta. Tengo que agradecer a mi supervisora que me introdujera en el mundo de los cuentos y las metáforas como herramienta de terapia. Y también a Jorge Bucay por la cantidad de cuentos que me han ayudado en algunas sesiones. He descubierto que las metáforas y cuentos explicados en terapia pueden ayudar a entender de una forma más fácil y visual algunos conceptos que no lo son tantos.


Escribo el cuento que me recomendó mi supervisora para que le explicara a esta mujer.

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.


Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a alguna tía por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. — Hice entonces la pregunta obvia:


— Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre— que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...


Un saludo

31/08/2009

La barriga de una embarazada


Hay muchas cosas que me sorprenden y que me hacen reflexionar. Y vivir un embarazo no es una excepción. Vivirlo en primera persona me ha dado la oportunidad de aprender y vivir muchas cosas y ha habido muchos aspectos que me han llamado la atención, y no hablo de mis sensaciones corporales, emocionales y psicológicas (que han sido muchas) sino de cómo viven los demás estar ante la presencia de una persona que está en estado “embarazoso”.


Estamos en una sociedad en la que el contacto físico se limita a las personas más cercanas (y a veces ni esto). Sólo hay que fijarse cuando se entra en un ascensor, la gente tiende a ponerse lo más alejada posible de la otra persona con la que comparte habitáculo. No estoy descubriendo nada nuevo, ya que existen muchos estudios que han evaluado las diferentes distancias físicas que mantenemos ante la presencia de los otros, (llamado a este fenómeno como proxemia), que regulamos de forma automática para seguir manteniéndonos cómodos ante el otro. Va desde la distancia más intima que se definiría como aquella que se mantiene con las personas de más confianza, es una distancia que puede ser muy corta y con la posibilidad de contacto físico… (Podría ir de 15 a 45 cm de distancia entre las dos personas). Cuando alguien al que no le hemos dado permiso se nos acerca “más de lo permitido” nos incomodamos, y para salvaguardarnos nos separamos un paso, cruzamos los brazos… (a veces esto no es ni consciente). A medida que las personas con las que nos relacionamos es de menos confianza, como compañeros de trabajo, amigos, la distancia que necesitamos es más grande… (Distancia personal), el contacto físico suele ser poco o escaso. Hasta llegar a la que utilizamos ante personas completamente desconocidas, con las que necesitamos aumentar el espacio que mantenemos con el “otro” para sentirnos bien, sería la distancia social (que es de una media de más de 360 cm).



Esto es algo aprendido de forma inconsciente, no verbal, nadie nos ha explicado explícitamente cómo funciona este juego de proximidades y contactos (que varía de una cultura a otra). Pero, algo tan interiorizado durante tanto tiempo, y dado por sentado no funciona cuando estás embarazada. Descubres que se abre la veda, tu barriga se convierte en un lugar público que se puede tocar sin, incluso, pedir permiso. Las primeras veces que esto sucede es una experiencia totalmente chocante y sorprendente (y pasa normalmente con familiares y conocidos íntimos). Este fenómeno se va ampliando y generalizando hasta el punto de que gente totalmente desconocida percibe un poder de atracción hacía esa barriga sobresalida. EL ejemplo más chocante me lo he encontrado en el gimnasio, en las duchas una mujer de mediana edad se acercó a mi ducha para acariciar mi vientre sonriendo, dijo un par de frases y se retiró como vino.


Al principio me molestaba que la gente no me pidiera permiso para tocarme la barriga, pero en vez de mal vivir la experiencia (que se iba repitiendo cada vez con más frecuencia) decidí reconvertirla en algo positivo, y percibirla como un momento en mi historia vital donde soy acariciada y tocada con cariño y ternura por la gente que me rodea, tanto conocidos como desconocidos.


Pero lanzo la pregunta, ¿qué hubiera pasado si me molestara enormemente ese contacto no solicitado?

05/08/2009

uno aprende cada día


Esta poesía de Jorge Luis Borges, la leía hace ya bastante tiempo, pero es interesante como cada vez que la releo percibo sensaciones diferentes y me llama la atención alguna frase o reflexión más que otra. Esto me hace pensar en un filósofo que tuve que estudiar en BUP que decía “Nunca te bañaras dos veces en el mismo rio” – Heráclito.

Dejo libertad para que cada uno se lleve la lectura o reflexión que AHORA puede extraer de esta poesía.
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Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma,
que el amor no significa acostarse y una relación no significa seguridad;
y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y
los regalos no son promesas;

y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Que hay que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno vale, y con cada día... uno aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estas al lado de esa persona sólo por compañía a tu soledad, irremediablemente acabaras no deseando volver a verla.

Con el tiempo te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba ya no tiene ningún sentido.



Jorge Luis Borges

03/08/2009

presentación

hola.

Después de un tiempo construyendo el blog del lugar que trabajo (si quieres ver el blog), he pensado en empezar a crear mi propio lugar.

Un espacio que utilizaré para reflexionar, recoger ideas, cuentos, noticias... para poder pensar sobre ellos. Y donde estarán bienvenidos los comentarios que se os ocurran.

Hay una frase que me gusta y que me la creo, y que dice “DEJAME QUE TE LO EXPLIQUE PARA QUE LO PUEDA PENSAR”. Y este blog tiene un poco esta idea.

Empezaré presentándome:

Soy Eva Aguilar, formo parte del equipo de Centro de Terapia Cognitiva, y del centro de psicoterapia DENDROS realizando psicoterapia individual, de pareja, de familia y de ámbito sexual.

Mi formación proviene, en grandes rasgos del Master de Terapia Cognitivo Social (directores Dr. Guillem Feixas y Dr. Manel Villega), y del Master de Terapia Sexual y de Pareja (dirigido por la Dra. Herminia Gomà y Manel Villegas), ambos de la Universidad de Barcelona, de marco Constructivista. También he ampliado mi formación con la participación en diferentes seminarios que he considerado de interés para mi profesión.

¿Qué significa para mí Constructivista?, Que cada uno “construye” su realidad. Vamos creando o modificando unos significados (de forma consciente o inconsciente). En esta construcción influyen muchos factores personales, situacionales o familiares. Con esto se podría decir que a veces no importa tanto lo que te pase sino el significado que eso tiene para ti.

Todo lo que hacemos tiene un sentido, no actuamos por azar. Es coherente con nuestra “realidad”. Aunque no sepamos explicar el por qué.

Mi filosofía de acción es la de trabajar desde el principio en equipo cliente-terapeuta, de profesional a profesional, donde yo puedo conocer unas técnicas, recursos, teorías… y el usuario es el experto en sus experiencias, en sus emociones… Es un trabajo en equipo, donde dos personas trabajan en colaboración y negociación para conseguir el mismo objetivo; la autonomía de la persona.